martes, 10 de febrero de 2015

Ximo Puig explora las relaciones históricas de Montiel con el PSPV para un posible pacto de gobierno

La estrategia del PSPV va cambiando a medida que avanza la legislatura. Y los giros parecen conducir inevitablemente a explorar un pacto con Podemos. Una posibilidad que facilita el pasado de su presumible candidato, Antonio Montiel, como cargo de designación en la Administración Lerma.

La irrupción de Podemos –y la posibilidad de que Ciudadanos pueda entrar en el Parlamento autonómico– lo ha cambiado todo y Puig trata de adaptarse. Tiene claro, como el secretario general del PSOE, que Madrid y Comunidad Valenciana son objetivos estratégicos y, por ello, casi todo valdrá para desbancar al PP.

Ese discurso va calando y ayer Ximo Puig se refirió a la posibilidad de aliarse con Podemos después de que Íñigo Errejón dejara en el aire esa posibilidad en su visita del pasado domingo a Valencia. «Cada partido tiene derecho a expresar sus opiniones», indicó Puig, quien no quiso cerrar esa puerta en absoluto.

De hecho, explicó que aunque «yo tengo un proyecto, cuando haya otros hablaremos y no pienso que haya que satanizar a nadie», en alusión a la formación cuyo principal favorito para liderarla en la región es Antonio Montiel, un viejo conocido del PSPV.

Y es que el candidato de «Claro que Podemos» que patrocina la cúpula de Pablo Iglesias trabajó para el Consell de Joan Lerma en el año 1993 (tal y como desveló ABC en su edición de ayer). Su relación con los socialistas valencianos ha sido constante desde entonces, siempre como independiente, pero aceptando convertirse en un cargo de libre designación por parte del entonces conseller de Obras Públicas,Eugenio Burriel.

Esa cercanía del líder de Podemos en la Comunidad Valenciana con el PSPV no es el único lazo que puede favorecer la alianza de los socialistas con los «indignados», ya que Ángela Ballester –quien forma parte del Consejo Ciudadano de Pablo Iglesias– se presentó como miembro de la lista del PSPV en Bellreguard, bien es cierto como independiente, en las elecciones de 2007.

Cuando Ballester fue elegida también quiso distinguir entre Alberto Fabra, a quien consideró «un reflejo de la casta», y Ximo Puig, al que no incluyó en la casta pero sí como un «reflejo de querer ponerse la careta de cambio donde no lo hay». Otro guiño.

Tanto Puig (ayer lo reiteró) como los integrantes de Podemos descartan pactar con el PP, al que ven como enemigo común. Esa alianza que pondría en una situación imposible a la formación de Pablo Iglesias no parece viable en la Comunidad Valenciana mientras Ximo Puig sea el líder y Pedro Sánchez el secretario general, aunque las elecciones andaluzas serán un «ensayo» para observar por dónde puede ir la política de pactos.

El resultado del 24-M marcará, no obstante, la estrategia final, ya que elmultipartidismo que se puede registrar en las Cortes Valencianas puede dejar en agua de borrajas cualquier consideración previa. Y es que según las encuestas un pacto de PSPV con Podemos no daría la cifra de diputados suficiente como para gobernar. Habría que incluir a Compromís que, a priori, ha enarbolado la bandera contra Podemos para mantener intactas sus expectativas de crecimiento en la Comunidad Valenciana.

En la dirección regional del PPCV, mientras, asisten atónitos a lo que consideran una «deriva» peligrosa del PSPV por culpa de su «debilidad», ya que entienden los socialistas deberían tener «altura de miras» y virar su rumbo hacia el centro.

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