domingo, 1 de febrero de 2015

El poder político en Valencia (también) es cosa de hombres

El Gobierno griego sin mujeres de Tsipras ha avivado el debate sobre la discriminación de género
en los ámbitos de poder. Pero no hay que irse tan lejos para hallar evidencias del patriarcado. La invisibilidad también amenaza a las mujeres en la política valenciana

Las mujeres en la primera línea de la Generalitat no alcanzan el 40 % y solo un tercio está en la élite de los funcionarios mejor pagados - Los varones copan las instituciones estatutarias


La Comunitat Valenciana no es Grecia, pero el patriarcado sigue bien anclado en las estructuras valencianas de poder. La decisión del nuevo primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, de formar un Gabinete con doce ministros y ninguna mujer desató esta semana una oleada de críticas que ha obligado a su partido amigo Podemos a marcar distancias y asegurar que la perspectiva de género sí está presente en su ADN. Lo ocurrido en Grecia aviva el debate sobre la igualdad de género y pone al descubierto lo lejos que se está de conseguir una situación real de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en general y, en particular, en el ámbito político.

La realidad más cercana, la valenciana, es un ejemplo más de la situación de desequilibrio en los ámbitos del poder y la representación. El diagnóstico quedó bien definido en el informe sobre Impacto de Género de 2015 elaborado por la Conselleria de Hacienda y que acompaña, por primera vez en la historia, unos presupuestos públicos. El documento evidencia cómo el escaparate de la igualdad se rompe cuando la ley no rige o el acceso a determinados puestos no depende únicamente de una cuestión de mérito y capacidad.

Como es sabido, la Generalitat está presidida por un hombre (nunca ha habido una mujer en este cargo) y en el Consell las tres mujeres conselleras suponen el 37,50 % del Gabinete. El dato es mejor que el de Grecia, pero está por debajo de otras comunidades, como Asturias, País Vasco o Galicia, donde la composición del Ejecutivo es paritaria con porcentajes superiores al 50 %. El mayor porcentaje de féminas con cartera se alcanzó esta legislatura con el último gobierno de Francisco Camps, pero la reducción del Consell en diciembre de 2012 afectó en negativo a la representación femenina. Pero cuando se baja el escalafón, los datos no mejoran: 31 mujeres altos cargos, que representan un 38% de todo el segundo escalón.

Sin embargo, la mayor disparidad se da de nuevo en los puestos claves de la administración, aquellos más influyentes a la hora de hacer política. Los números dos de las conselleries (los secretarios autonómicos) están copados por hombres (el 80 %). Un análisis más profundo de la distribución de mujeres por los diferentes departamentos revela los tics más comunes de la discriminación de género. Las conselleries que gestionan las áreas tradicionalmente feminizadas (Bienestar Social, Educación y Sanidad) son donde se concentran la mayor parte de mujeres altos cargos; mientras que en departamentos como Obras Públicas o Hacienda, los hombres son mayoritarios. Las carteras sociales son ocupadas por mujeres (Maria José Català y Asunción Zaplana), si bien por primera vez en la Generalitat una mujer está al frente de la cartera de Infraestructuras (Isabel Bonig).

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